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jueves, 29 de abril de 2021

INVERTIR EN TI MISMO

 



Un 
#introyecto (mensaje que creíste sin pensarlo) común entre las personas que atiendo en los talleres e individualmente es la idea de que son "#feos o feas" o que al menos no son lo suficientemente #atractivos/as. 
Para trabajar un introyecto primero descubres que es algo que aprendiste sin 
#cuestionar, alguien te lo dijo y lo creíste ya sea porque era una figura de #autoridad o no tenias de otra. Lo segundo es #operacionalizar y #definir que es belleza y cuánto es suficiente. La mayoría de personas con estas dos preguntas se dan cuenta que se están viendo como un #maniquí u objeto. Una vez que hemos trabajado la #autoestima y ver la belleza de ser persona les cuento esta historia: 
Desde chico fui muy rebelde con mis papás, no me gustaba peinarme ni lavarme los dientes, con el tiempo se me fueron enchuecando y me dio mucha 
#vergüenza #sonreír en las fotos. Las parejas que tuve me animaban a arreglarme los dientes pero yo les daba un falso discurso de que "la belleza estaba en el interior", falso porque lo que escondía era un argumento para no invertir en mi y quedarme como #víctima.

LA FINALIDAD DE COMPARARSE



En un taller para músicos, preguntándoles qué se llevaban un chico de 18 años dijo "Edu te admiro mucho, siento que nunca seré como tú" Lo primero que hice fue agradecer el 
#halago, es importante modelar lo que está intentando mostrar y ante el hecho era prioritario #agradecer. Después, desde la curiosidad de mi rol de #terapeuta pregunté cuál era la intención de lo que dijo. Aterrizamos en que no se sentía #suficiente y que siempre se #comparaba con los demás para mejorar (casi siempre sintiéndose menos).
Ante esta confrontación tocaba 
#suavizar. Le dije al chico que todos tenemos nuestro tiempo, que a su edad yo ya tenía el #instrumento que toco

NO ESTORBAR

 


EL ONCEAVO #MANDAMIENTO
Fui monaguillo desde los 12 hasta los 17 años, aprendí muchas cosas sobre los ritos, tiempos litúrgicos, pasajes muy específicos de la 
#Biblia y sobre todo cómo se manejan las cosas desde dentro. 
Cuando el Padre Arturo Gasperín Cessa estuvo a cargo de la 
#parroquiaEmperatriz de América me dio su apoyo en todos los sentidos. Bromeaba mucho conmigo y me quería mucho. Como no quería estar en mi casa buscaba cualquier pretexto, el domingo #acolitaba en dos misas y los bautizos. En ellos me tocó ver que entre tanto monaguillo a veces hacíamos tumulto a lo que al final de una misa el padre nos dijo a todos/as (había monaguillas también): "recuerden que hay un onceavo mandamiento que no aparece en la Biblia que se llama "no estorbarás"
En una mañana libre de la 
#giraorfixcaribe2018 fui con mis amigos a rentar un #kayak, mis amigos y esposa escogieron el suyo, yo creyéndome #Rambo le pregunté al guía a qué distancia estaba el canal de los piratas, me dijo que a un kilómetro. Mi razonamiento fue: "si hago 2 kilómetros por clase de natación esto no es nada"
Zarpamos rumbo al lugar y el guía italiano que se llama Pietro me dijo "quédate nadando junto a mi". Los primeros metros pude llevarle el 
#ritmoporque iba mostrando a mis compañeros cómo hacer los movimientos de kayak para avanzar mejor y no lastimarse, pero una vez que tomó velocidad me fue imposible alcanzarlo. Nadé lo más rápido que pude y Pietro me dijo que no había más remedio que me sujetara de la cola del kayak y que hiciera #crowl alcanzando la brazada. 
De regreso la historia fue igual pero empecé a patalear más duro según yo para ayudar con mi peso a lo que Pietro me dijo: "mejor quédate inmóvil porque haces más 
#resistencia" Hasta ese
momento me di cuenta que realmente estaba estorbando en mi afán de probar que podía solo. A veces mucho 
#ayuda el que no estorba. Me dejé llevar sin moverme y empecé a pensar cuántas veces hago lo mismo en mi todos los ámbitos de mi vida. Esa media hora en la que fui admirando toda la laguna de Bacalar por debajo me sirvió para reflexionar este onceavo mandamiento y como un "ayudador" puede estar siendo realmente un "#controlador" sin darse cuenta.
A la llegada al muelle le ofrecí disculpas a Pietro contándole lo que reflexioné a lo que me dijo con mucha sencillez: "todos en algún punto de la vida hacemos eso" Le pagué como si hubiera ocupado un kayak.
La 
#vida es un mar de darse cuenta. El maestro no es una persona necesariamente, es una situación que puedas ver siempre y cuando te des la oportunidad de verla.
Después nos fuimos a tomar una cerveza y riéndonos todos Pietro comentó "la verdad es que si hay que tener condición para dejarse llevar por tanto tiempo bajo el agua" 
😉
Gracias amigos por la experiencia y tolerarme

COSAS QUE ME HA ENSEÑADO LA ACTIVIDAD MUSICAL

  


A veces puedes olvidar que estás interpretando algo bello con las herramientas del momento. Tu encanto no tiene nada que ver con lo que intentas que parezca. Cuando reconoces que las horas que has dedicado al estudio y descanso han contribuido a un bien mayor puedes reaprender el concepto de "belleza" en la música. Si se te dificulta, imagina cómo te verían en el escenario tus seres queridos y colegas que te aprecian

No te quedes pensando qué pensó el público de tu recital ¡Ve y pregúntales! No tengas miedo de que te espejeen tu duro, crítico e implacable juez interior. No eres el centro del evento. La música es el centro

Mi forma de pensar sugiere que la mayoría de músicos toman la música para ser "alguien" (como si no fuera suficiente "sólo" ser) limitando la relación que tienen con el mundo y las personas desde su naturaleza humana. Para mí, este punto de vista tradicional sugiere el colapso de la imaginación que limita agudamente los beneficios que el ser humano escondido debajo del rol de "músico" podría llevar para todos/as nosotros

Cada asistente a tu recital, posee un aspecto (casi siempre positivo) de tu interpretación que es desconocido para ti

Si tratas de tocar/cantar bien para todo el mundo, terminarás sintiéndote insuficiente para ti mismo/a

Imitar y criticar a los compañeros músicos es fácil, crear es difícil

El músico envidioso inventa el rumor, el chismoso lo difunde y el de poca autoestima se lo cree

En los seres humanos, la oxitocina se produce durante momentos cruciales interpersonales que se interponen para forjar nuevos lazos sociales o los ya existentes. El flujo de oxitocina podría subir durante tus actividades más típicas del músico como lograr un objetivo de estudio, encontrar una nueva forma de frasear o digitación, conocer un nuevo colega, alegrarte por el recital de un amigo/a o llegar a un acuerdo para formar un nuevo grupo de cámara

 Todo lo que te irrita de ese colega que envidias/compites te lleva a un mejor entendimiento de ti mismo/a

Si existe un ídolo musical que todo lo puede, es inevitable creer que existe alguien que nunca lo va a alcanzar

El músico envidioso inventa el rumor, el chismoso lo difunde y el de poca autoestima se lo cree

Si tratas de tocar/cantar bien para todo el mundo, terminarás sintiéndote insuficiente para ti mismo/a

Soy de los pocos que creen en el cultivar el "ser músico", no como músico, sino como ser

- ¿Qué hacer para escuchar lo que hice bien después de un recital?
- Enséñale a tu crítico interior a callar

EJERCICIO: Una vez por semana escucha el material de semestre de un colega y da retroalimentación. Haz un grupo de estudio

Cuando sabes quién eres y te aceptas, los recitales siempre son una enseñanza. Cuando pretendes ser alguien que no eres en todos los recitales hay "errorcitos"

Domina tu ego, si la obra que estás estudiando te causa conflicto (mental, musical, físico) considera cambiarla por una más acorde a tu contexto. La música no es fácil ni difícil. Consúltalo con tu maestro/a de confianza

Los músicos que más llaman nuestra atención son lo que comparten nuestra misma forma de ver la música, grado de tolerancia al error, aptitudes físicas y nuestra misma suerte en la carrera. Los músicos que admiras (ya sean estudiantes o profesionales) no se diferencian mucho de nosotros

- ¿Cómo para poder recibir un halago del público que no me creo?
- Ve a los recitales de tus compañeros hasta que puedas ver honestamente algo positivo en ellos. Así empezarás a reconocerte.

Los "malos" recitales pasados que tienes miedo de repetir en el futuro no son tu destino

La comprensión emocional de empatía verdadera suscita actividad cerebral coincidente en ti y en la persona que prestas atención. En general, entonces, el dolor de tu compañero de trabajo ES tu dolor. El miedo por la próxima audición ES tu miedo. En el nivel de la actividad cerebral durante el dolor imaginado, tu colega y tú son prácticamente indistinguibles

Si estudiar mucho te da resultado síguelo haciendo. Si te deshace, te deprime y lo sigues haciendo considera que tal vez eres masoquista

Si la música es tu religión, bendigo cada nota que nos conecta

No se trata de ejecutar sino de servir a la música. Si sirves no sabrás, pero conocerás

No estás por debajo ni por encima de ningún colega. Trastornos aparte, todos los músicos tenemos la misma capacidad de pensar, sentir, interpretar y reconocer al otro. Como todos tú también mereces tu propio reconocimiento

Piensa que podrías tener miedo tocar bien en tu recital por que podrías perder la capacidad de victimizarte

El día es corto, eres músico sólo un pequeño porcentaje de él, disfruta estudiar, practica lento, ama la música como a ti mismo/a, sé sensible con tu cuerpo, ríe con tus colegas, ve a los recitales a apoyar, sonríe auténticamente. Aprende a ser feliz por los triunfos de tus colegas

Un estudiante de música sabio es aquel que aprende algo de cada maestro/a, aún si lo considera malo/a

Sabes tocar/cantar muchos #conciertos, pero ¿Cuál es su utilidad? ¿Para qué?

Has hecho muchos #concursos y recitales, pero ¿Son útiles?

¿Para quién?

La forma como tomas la música es el reflejo de tu herencia natural común: estilo de tu maestro/a, tipo de escuela, tiempo estudiando el instrumento, historias familiares, historias con final feliz o incluso historias en donde el músico es un ser complicado, triste o incomprendido

"Si yo fuera......" llena el espacio con cualquiera de tus ideales de costumbre, contra los que te juzgas: "más afinado, más virtuoso, una persona con mayor facilidad, con más dinero, exitoso" Te niegas a reconocer lo que has hecho hasta cumplir éstas condiciones tácitas. Pero la espera nunca termina y el reconocimiento a ti mismo no llega nunca

El sufrimiento al estudiar música existe porque así lo tomas. No tienes por qué contribuir a él tratándote con dureza. En cualquier momento puedes reducir en alto tu grado de sufrimiento recordando los beneficios de la meditación y ver el contexto en el que estás.

El músico encarcelado en su ego, ve cuánto más o menos tocan sus colegas, pero no se da cuenta de que existen.

Los músicos que #sufren en el escenario le modelan eso mismo a las nuevas #generaciones. Si queremos cambiar el #concepto, empecemos por sembrar la conciencia de la exigencia que desencadena el #miedo escénico

Muchos #músicos, porque no han realizado sus #ilusiones, se sienten fracasados y viendo la realización de sus #colegas, se llenan de una rabia y odio que en el fondo es #sufrimiento. En realidad, se sienten #fracasadosporque no pudieron realizar una obra que no les #correspondía. Todos #servimos para algo, pero no todos servimos para lo mismo. Sucede a menudo que quien se ha equivocado de #camino atribuye su derrota a circunstancias exteriores y se vuelve enemigo furibundo de la #música que en el principio amó… Tenemos una cantidad limitada de energía vital. Seamos #cuidadosos. #Errar de meta es perder no sólo aquello para lo que no servimos sino también aquello en lo que podríamos haber desarrollado

Presentarse como ser #humano en el escenario vale más que tratar de parecer "músico #bueno"

Empezarás a dejar de tener miedo cuando priorices la música por encima de tu ego

Cada vez que tocas/cantas una nota sin convicción, deterioras tu autoconfianza y así pierdes tu poder interior. ¡Anímate a equivocarte! Es lo único que no dejarás de hacer toda la vida

Tan pronto como prescindes de los grandes aplausos del escenario empiezas a disfrutar tocar en cualquier espacio

Sientas lo que sientas en el escenario (miedo, vergüenza, alegría, satisfacción, euforia) no lo hagas a un lado. Agradable o no experimenta la sensación. Acéptala como parte de lo que significa ser tú en ese instante. Muestra curiosidad e interés por ella. Advierte dónde la sientes. Acéptala sea grata o no. Luego llévatela a terapia.

Quien sufre por no ser un "virtuoso/a" es tu niño/a interior. No dejes que te guíe, guíalo/a tú.

-¿Cómo encontrar la inspiración en un montón de notas falsas?

- Encuéntrala en las notas que no fueron falsas.

Antes de darle tu comentario a un colega piensa como te sentirías si te lo dijeran a ti

Tan importante es el miedo que sientes como las cosas buenas que que no sientes

Impide que las notas que tocas en el presente sean la prolongación de frustraciones pasadas (tuyas o de alguien más)

Por más que se esfuerce, tu ídolo musical NUNCA será como tú

Un músico #espontáneo y seguro de si mismo es como la madera del sándalo: #perfuma el hacha que la golpea

Tu verdadero #amor a la música es estar feliz por el #recital de tus colegas. Tu verdadera aventura es descubrir nuevas formas de hacerla rompiendo #esquemas. Tu verdadera #valentía es reconocer tu miedo al escenario como algo que te hace #humano/a

La salud emocional y física es contagiosa. Con el tiempo se pueden extender a toda una escuela de música o en una orquesta. La felicidad de tu compañero/a de atril o de sección aumenta en realidad la tuya propia. Tu cuerpo fue concebido para amar y beneficiarte de ello

El simple acto de compartir con un colega una anécdota de tu vida fuera de la música aumenta tu nivel natural de oxitocina, lo que eleva a su vez tu certeza de que puedes confiar en esa persona haciendo así una gran comunidad de seres humanos que trascienden a su rol de músicos

-¿Qué hacer cuando nervioso ya empecé el recital?

-Dejar que el recital se haga

Saber recibir un cumplido no es sólo cuestión de etiqueta, implica ser humilde para reforzar la sensación de un colectivo de músicos. Las mejores respuestas de agradecimiento sirven como trampolín para centrar la atención en las cualidades del colega que te lo dice

Cuando proteges tus ganas de hablar de lo bien que tocas contra evidencias que lo desmienten, emerge un narcisismo frágil. Y aunque esto suela interpretarse como mucha seguridad escénica, es en verdad una defensa de protección para cubrir un concepto negativo de uno mismo

Cultiva el "ser músico", no como músico, sino como ser

-¿Te enojas cuando comentan tus recitales?

-Tal vez no te estén dando el reconocimiento que crees merecer

Músico prejuicioso: aquello que temes reconocer de tu interpretación, lo ves en todos los otros

La #felicidad por el éxito de un colega músico no puedes ocultarla cuando existe, ni puedes fingirla cuando no existe. #Piensa antes de ir a felicitarlo/a

¿Por no saber domar tu miedo escénico lo reprimes? Por más que un caballo galope al máximo no puede escaparse de su cola

Vanidoso/a narciso/a: en lugar de ir a escuchar el recital de tus colegas escuchas todo lo que harías mejor.

Para ser un músico amoroso sólo hacen falta tener micromomentos en que dos personas, incluso de edades e instrumentos diferentes puede reconocerse como personas humanas imperfectas una a la otra. Este sentimiento puede aparecer varias veces al día, cuando le sonríes al guitarrista que está estudiando en el pasillo o entablas una conversación con tus compañeros de clase mientras esperas la clase de solfeo, armonía etc.

Parte de nuestra negatividad al estar estudiando o preparando un recital es inevitable. No hay vida sin negatividad. Sin embargo el número de veces al día que te hablas negativamente resulta en una insensibilidad para ti

Estar presente en el recital de un colega para apoyar no es un truco metafísico que lo/la libre inmediatamente de sufrimientos. Tu propósito al estar allí es mucho más humilde y realista: cambiar la forma de juzgarte a ti mismo/a

Si crees que sólo puedes no juzgar sólo cuando tocan/cantan tus amigos, limitas severamente las perspectivas positivas para ti y todo el gremio de músicos con el que convives a diario. Puedes estudiar horas, pero si no te relacionas, no serás exitoso/a ni feliz

-¿Cómo lograr la paz en el escenario?

-La paz es el alma. Si desarrollas tu alma, tendrás la paz. Para encontrar tu alma debes saberte ser humano

Músico: cada vez que tu inconsciente quiere hacerse presente, lo hace donde estás más vulnerable: el escenario

Todo lo que te irrita de ese colega que envidias/compites te lleva a un mejor entendimiento de ti mismo/a

Si existe un ídolo musical que todo lo puede, es inevitable creer que existe alguien que nunca lo va a alcanzar

No se trata disfrazar tus recitales con pensamientos "conformistas" se trata de eliminar los pensamientos que te impiden ver todas las cosas buenas que ese pasaje que no te salió te impide ver

Crecer es aceptar el no. Cuando en los concursos sigue ganando el ya famoso "desierto" ¿De quién crees que son las expectativas?

Agradezco que la carrera de música sea de obstáculos, porque me hacen consciente de mis límites y así puedo superarme

Ninguna de las notas que tocamos/cantamos nos pertenecen, porque todas son nuestras. La música es parte del universo y nosotros/as también con ella. Somos parte de la unidad y ésta no tiene dueño/

El gusto por la música perdura, el intérprete no. A menos que vivas en el escenario todo el día o estés enfrente de personas, en este momento no eres un intérprete. Puedes experimentar gusto por ciertas piezas y positividad por cierto tipo de música, pero no eres intérprete todo el tiempo

Si el reconocimiento que le das a tus colegas no te lo das también a ti, esas palabras no son auténticas

El éxito en la música en realidad es más efímero de lo que la mayoría de nosotros estaríamos dispuestos a reconocer. Visto con optimismo, siempre es renovable, no incondicional. El éxito obedece a precondiciones, pero una vez que las entiendes, puedes perseguirlo incontables veces al día

A veces, basta con quitarse los lentes de la perfección y el traje de "músico bueno" para darnos cuenta de que hacemos lo mejor que podemos con las herramientas que tenemos en el momento

 

 

 

 

 

 

CÓMO NACIÓ Y SE FORJÓ MI AUTOEXIGENCIA



Las situaciones dolorosas que comparto evidentemente han sido trabajadas en terapia y puestas al servicio de las personas que me consultan. La finalidad de estas publicaciones como siempre es crear conciencia y hablar de lo más valioso que tengo: mi experiencia.

Mi familia se mudó a Xalapa cuando yo tenía 8 años. Mis papás tuvieron que endeudarse con el banco para pagar la casa y entonces la devaluación de 1994 hizo que el precio se triplicara. Mis papás trabajaban y viajaban toda la semana a trabajar. Mis tres hermanos mayores quedaban a cargo de la papelería y de mi hermano menor y yo.

Por mi parte yo iba a clases de música en las tardes y me tocaba cuidar a mi hermano.Yo tenía 9 y el 6 años. Tomábamos el camión en la avenida Xalapa hasta la Escuela Normal Veracruzana, de regreso hacíamos lo mismo. A esa edad se me hizo fácil pasar a casa de un vecino que tenía Nintendo a jugar por espacio de media hora y decirles a mis papás que no pasaba el camión. Un día mi papá se dio cuenta y nos castigó a ambos, tomó el cinturón y nos dio siete nalgadas a cada uno. Con dolor salimos corriendo llorando hasta el segundo piso de la casa (todavía cuando subo esas escaleras es inevitable acordarme). Las nalgas me ardían de dolor y no tuve más remedio que abrazar a mi hermano menor que también lloraba. Sentí una rabia tremenda y estuve a punto de llamar a la comisión de derechos humanos que estaba por la casa pero pensé que me podía ir peor. Tenía ganas de matar a mi padre por lo que nos hizo pero principalmente por abusar físicamente de mi hermano enfrente de mí, no hay peor castigo que lastimen a alguien que quieres y que internamente sepas que después te toca a ti. Tal vez ahí nació mi ansiedad, mi mayor momento de miedo escénico son los instantes anteriores. Hubo algo peor ese día, mi madre fue a vernos y en vez de consolarnos me dijo “ve a pedirle perdón a tu papá”. No te puedo describir por aquí el coraje que sentí cuando me dijo eso pero como buen niño con ganas del cariño de papá fui a hacerlo.

Esa noche fue una de las más duras para mí, por una parte odiaba a mi padre y por otra mi formación judeo-cristiana decía en el cuarto mandamiento: “honrarás a tu padre y a tu madre”. ¿Qué podía hacer un niño de 9 años si en este momento el hombre de 34 está sintiendo que sus músculos se contraen? ¿Qué hacer con ese odio que sentía genuinamente pero sin poderlo depositar en sus abusadores? Hacerlo contra el mismo. Esa noche me prometí: “Me convertiré en alguien perfecto, así mi papá ya no tendrá argumentos para volver a pegarme, seré el mejor en clase, tendré las mejores notas y así aseguraré el cariño y el respeto de ellos”. Había nacido mi autoexigencia.

La autoexigencia es una emoción que lleva culpa y la culpa lleva al castigo. Yo no podía enojarme con mis papás estaba prohibido por la religión que creía profesar. Entonces dirigí esa energía hacia mí. Me he lastimado desde entonces tratando de ser el mejor, exigiéndome cada día más, no sintiéndome suficiente, no descansando, estudiando sin parar.

El enojo que retroflecté para salvarme no se quedó ahí, lo pude guardar por un momento pero con los años se convirtió en bulimia. Comía mucho y me llenaba hasta saciarme y no me quedaba más que vomitar para seguir comiendo. Con el tiempo no podía dormir, tenía mucho reflujo y una vez casi me ahogo en la noche. A los 16 años empecé a despertar sin ganas de levantarme, estaba emocionalmente desconectado de mis papás y me empecé a refugiar en mis amigos, tal vez por eso la orfix tiene toda la atención que tiene de mi parte. Me di cuenta de que estaba deprimido porque sentía una desilusión y desesperanza de no poder continuar, además había reprobado los primero parciales de la Oficial B después de ser el mejor promedio de generación de la secundaria.

Llegué a terapia, mi terapeuta Araceli González con mucha sensibilidad me fue guiando hasta explicarme los procesos que he comentado. El retroflector se hace a uno mismo lo que no le puede hacer a los demás. Preferible lastimarse que lastimar a un ser querido. Cn la terapia pude salir de la depresión, dejar de vomitar y enfrentar a mi padre. Cuando lo hice me dijo que no se acordaba pero que lo disculpara. Fue suficiente, empecé a entender que ya había crecido y que no podía regresar el tiempo para que las cosas fueran diferentes sin embargo me di el regalo de poderme acercar emocionalmente a mi padre a los 18 años.

Las personas me preguntan si es necesario confrontar a la persona que te abusó. Yo les respondo que mientras el niño/a que fue abusado no tenga voz seguirá manifestándose con cualquier psicopatología o enfermedad. Es importante hacerle saber a quien lo hizo lo que hizo, los costos, lo que sentiste y algunas autores refieren que también puedes pedir una reparación a cambio. Lo que pedí fue más cercanía.

En la actualidad me llevo muy bien con mi papá, somos dos adultos. Ahora puedo ver que en su esfuerzo por mantener una familia de 5 hijos con una devaluación encima cometió errores. Es humano. También comprendí que a él le fue peor con mi abuelo y que finalmente lo hizo porque creyó que era lo más conveniente. Lo entiendo pero no lo justifico. Así es como piensa un adulto.

Gracias amigos por leerle, escribir esto y leer lo que me escriben por los comentario e inbox ha sido algo tan sanador para muchas personas que me motiv a seguir compartiendo estas experiencias.

La terapia está evolucionando y si lo que escribo ayuda a curarte o a darte cuenta por donde empezar estas líneas toman un sentido balsámico.

 

CUANDO FUI CONCERTINO DE LA YOA



El día del primer ensayo de la gira 2011 de la YOA el maestro Carlos Miguel Prieto me mandó a llamar. -"Felicidades, me dijeron los maestros que tocaste muy bien en la audición y que decidieron que hicieras los dos últimos conciertos de la gira como concertino, sin embargo quiero pedirte que toques también todos los conciertos que haremos con el Mariachi Vargas. Otra cosa, ¿qué tan aventado eres? me gustaría que tocaras de memoria los solos y parado frente a la orquesta"
- Asustado le contesté - "pero maestro, ¿no se verá mal que me pare de mi asiento para tocar el solo en medio del mariachi?
- "Para nada" -respondió- "aprende de ellos, fíjate cómo aprovechan todo el escenario y le sacan el mejor jugo posible, me da gusto que seas tú el que toque los solos, enséñales a tus compañeros cómo se toca mariachi porque no es igual. No es por asustarte pero el último conicierto se grabará para disco y se subirá a los audios de la página de la YOA"

En los conciertos estaba entre nervioso y emocionado, pensé dentro de mi que quizás toda la preparación que tuve en mi vida fue precisamente para estos conciertos pues empecé tocando violín en una orquesta típica. La primera pieza que toqué fue "Cielito Lindo" y entré a la Universidad Veracruzana tocando "Las perlitas". Tengo la formación de músico "popular" y "clásico". Era el perfil ideal para ese concierto. Estuve en el lugar correcto con la experiencia necesaria.

Fueron dos conciertos que hizo la YOA con el Mariachi Vargas, uno en Puebla y el otro en CDMX. Antes de salir a afinar los integrantes del Mariachi Vargas me confesaron que estaban nerviosos porque nunca habían tocado en la Sala Neza y que les imponía la orquesta, pero dijeron -"estamos contentos de tener a un infiltrado de nosotros tocando en la orquesta"

Amo tocar la música mexicana

CÓMO SOBREVIVÍ A UN ABUSO SEXUAL

 



Como parte del día de Psicoterapeuta Gestalt quiero compartirles una de las historias más íntimas de mi vida con el propósito de crear consciencia y parar este mal que se va repitiendo por generaciones.

Desde pequeño estuve en el escenario ya sea cantando, recitando o simplemente en las coreografías de graduación. Mostrarme ante las personas adultas era algo normal y natural, no conocía el concepto de pena. A los 8 años una persona del sexo opuesto mayor que yo me dijo que tenía curiosidad de cómo se veía mi miembro circuncidado y me pidió que se lo mostrara. Sin pena y con ganas de complacerla lo hice. Con el tiempo esa persona en complicidad con otra me dijeron “espero que nos lo sigas mostrando para ver cuándo te haces púber”. Yo continuaba haciéndolo porque se me hacía algo chistoso y además lograba el cariño de esas dos personas. Pero crecí, me empezó a salir vello y me dio pena mostrarlo. Un par de años más tarde ellas me dijeron, “sabemos que ya eres púber porque ya nos quieres enseñar” comentaban riéndose.

Nunca tuve una sensación de que hubiera sido algo malo hasta que en cuarto semestre de la maestría en Psicoterapia Gestalt empezamos a ver el tema del abuso para trabajarlo con los pacientes. Empezamos a ver todos los tipos y formas de abuso. De pronto, como cuando recuerdas algo que te duele empecé a ver el abuso. Comencé a llorar en clase y lo compartí en el grupo. Salí llorando a terapia a trabajarlo.

El abuso por definición es cuando un adulto toma ventaja de su edad para hacerle a un niño/a algo que no puede comprender qué es, ya sea físico, sexual, mental o emocional. Las formas de hacerlo pueden ser activas o pasivas. La Psique no diferencia el abuso, se quiebra el self formando introyectos poderosos que influyen en el comportamiento de la persona abusada. Cuando la persona se da cuenta hay una sensación de enojo contra la persona y sobre todo tristeza por una infancia perdida.

Trabajé mucho mi abuso y finalmente confronté a una de las personas que lo hicieron. Le expliqué lo que hizo, lo que me hizo sentir y que no era justo. Aquella persona me contestó

-“pero si eras un hombre, ¿qué tiene de malo?”

Con mucho enojo le pregunté, “¿Y si yo te hubiera dicho que le pedí a tu hija que me enseñara sus partes sexuales para darme cuenta cuándo se convertía en púber?, ¿qué pensarías?”-

“no es lo mismo respondió”

Comprendí que no podía cambiar su forma de pensar y que mi curación era hacerle saber a la persona que lo que hizo estuvo mal y los efectos que tuvo en mí.

Muchas personas me preguntan por qué soy terapeuta y porqué comparto tantas cosas por aquí. La verdad es que soy terapeuta porque me gusta acompañar a las personas a la búsqueda de su curación interior desde mi propio dolor. Comparto mis temas con la intención de hablar de un tema tabú y sobre todo de crear conciencia en las personas mayores sobre los costos que puede tener un mal enfoque de la sexualidad.

Cuando un niño/a es abusado se forman nudos (miedos cristalizados), Narcicista (el otro no existe), Bisexual (rechazo los géneros y la colaboración entre ellos), sadomasoquista (voy a tener que causarme dolor en mi vida), Neurosis Social (No encuentro mi sitio entre tanta gente indiferente.

Cuando la persona supera su nudo puede usarlo en forma positiva, un buen artista es alguien que sabe ocupar adecuadamente su narcisismo sabiendo que hay otro; un ser humano que ha trascendido su nudo bisexual sabe que vive en un mundo andrógino y deja de definir profesiones y cosas por femeninas y masculinas; no existirían los buenos carniceros/as ni cirujanos/as sin un buen nudo sadomasoquista trabajado; una persona con neurosis social trabajada encuentra su propio sitio y misión en el mundo.

Al final de la clase en donde descubrí mi abuso a los 27 años hice una pregunta desde mi propio dolor “Maestra, con todo lo que he aprendido ¿hay alguna persona que no haya sido abusada?” La maestra me respondió que todos de alguna forma hemos sido abusados, mental, emocional, física o sexualmente. Es importante hablarlo y trabajarlo en terapia, expresar ese enojo y convertirlo en algo bello.

Mi nudo narcisista es sublimado en mis actividades artísiticas, eso me hace buen artista, mi nudo de neurosis social me hace buen terapeuta, le encuentro sentido a todo lo que vivo acompañando a las personas que me consultan.

Gracias amigos por leerme y por mandarme tantos inbox y comentando las publicaciones. La intención es siempre hacer más consciencia y parar las repeticiones. No podría estar compartiendo esto tan abiertamente de no haberlo trabajado en compañía de un Psicoterapeuta

Gracias a Araceli González, Rafael Tejada, Ángeles Carrasco y Jeanette Sánchez por acompañarme en estos 18 años de terapia.

Feliz día del Psicoterapeuta Gestalt

CÓMO FORJAR LA IDEA DE QUE ERES ATRACTIVO/A

 



Desde que tenía 3 años estoy en el escenario. Mis papás eran directores de una academia comercial por lo que había muchos eventos y graduaciones. Mi hermana mayor, que era una fan de hueso colorado de Luis Miguel se le ocurrió hacer un show en el que yo lo imitaba. Yo ensayaba con ella las letras, la coreografía, cómo pasarme la mano en el pelo, la “patadita” para arriba, etc… Ella me vestía con trajes y se encargaba de que estuviera lo más guapo posible. Yo lo hacía con mucha naturalidad, estar en frente de personas y llamar su atención es algo que fue muy promovido en mí desde niño.

A los 5 años durante el kínder me empezaron a llamar la atención las niñas. Había una en particular que me gustaba mucho, andábamos de aquí para allá y literalmente nos rayábamos el cuaderno. Estuvimos muy juntos hasta que mi familia se mudó para Xalapa. Estábamos en segundo de primaria y una compañera de clase me entregó una carta donde ella decía que le gustaba mucho. Sentí que flotaba. Entonces decidí responderle la carta y llevársela hasta su casa (imagínate, tenía 8 años) robé un pequeño collar que venía de regalo en una revista que le llegaba mensualmente a mi mamá y toqué el timbre. Su mamá me hizo pasar al segundo piso donde estaba ella “Recibí tu carta y te traje esto en respuesta”- Recuerdo su mirada, estaba asustada, sólo me respondió “Yo no escribí nada”- Se la entregué y me fui muy triste a mi casa. Ese valiente niño de 8 años se fue a su casa derrotado, enojado con la persona que le entregó la carta e introyectó una creencia muy fuerte “Soy feo, por eso no escribió la carta ella”…

La mayoría de creencias fuertes que tenemos se quedan tatuadas en la infancia y si las analizamos bien a veces no tienen sentido. No tenía argumentos para pensar que yo era feo o que me estaba rechazando por eso, pero tenía 8 años y acostumbrado a imitar al sex simbol de la época eso fue lo que introyecté.

Cambiar de ciudad fue difícil, llegué a un grupo ya formado y tuve que aprender a interactuar. Me gustaban muchas niñas pero no podía tener el valor de decirles lo mucho que me gustaban. En cuarto y quinto hice muchas amigas, realmente no podía dar ese paso y eso me frustraba. En sexto año cuando le iba a decir a una niña que me gustaba literalmente se me cerró la garganta y no pude articular una sola palabra. Era mi introyecto, mi miedo al rechazo presentándose corporalmente.

En la secundaria fue similar, tenía yo muchas amigas y muchas de ellas me gustaban. Era muy difícil para mí vencer a esa voz que me decía: “eres feo”. Aun así seguía yo percibiendo que algunas chicas mostraban interés en mí pero mi introyecto era cada vez más fuerte. En tercero de secundaria una chica me dijo que le gustaba, yo no lo podía creer porque era una de las que yo consideraba más bonitas del salón, lo primero que le dije fue “no te burles de mí por favor”. Al otro día pensando en que todas mis amigas me decían que sí era cierto fui con ella y le dije que sí. Ella me respondió “Era broma”… Ese día sin exagerar fue uno de los más fatales de mi vida, mi autoestima recibió un golpe de inmensidades que no te podría explicar por aquí. Ese día tenía recital en la Facultad de música, a pesar de que muchos de mis compañeros fueron yo estaba triste, todavía tengo las fotos de ese día. Me retraje, me enojé y mi introyecto negativo tomaba más fuerza.

Tal fue la fuerza del introyecto que durante lo que quedó de la secundaria, la preparatoria y la facultad nunca pude decirles a mis compañeras lo mucho que me gustaban, me hubiera gustado ser su novio, aprender a tener una relación. Fue entonces que desde ese dolor me volví seductor, tenía muchas amigas pero a ninguna le podía confesar lo que sentía. Intenté hacerlo dos o tres veces más pero para mí mala suerte siempre me decían “te quiero como amigo”. A los 16 y 17 años, con una autoestima tambaleante no tenía más remedio que creer que efectivamente yo era feo.

El introyecto negativo en los adolescentes puede ser fatal, desde la autolesión hasta el suicidio. En mi caso no aprendí a invertir en mí. Heredaba la ropa de papá y no me cuidaba, me empezaba a salir acné y empecé a sentirme como un mounstro. Las parejas que tuve en esa época tomaron la iniciativa de decirme que les gustaba.

Llegué a terapia por ansiedad y depresión, después de arreglar eso tocó trabajar el introyecto de “soy feo”. Mi terapeuta luego de escuchar esta historia me dijo que le explicara qué significaba “ser guapo”, yo le di una descripción hasta que me di cuenta que estaba hablando de Luis Miguel, un tipo con rasgos finos, famoso y que muchas mujeres se morían por él. Con mucho cariño mi terapeuta me acompañó a ver el gran irrespeto que tenía conmigo mismo al compararme con otro y sobre todo a verme como un producto de mercadotecnia. “Eres más que un sex simbol Edu, cuéntame qué otras cosas eres” nos pusimos a chambear en la autoestima y en el darme cuenta que sólo estaba viendo un aspecto del “ser atractivo” que eran los rasgos físicos y la estatura. Con las sesiones empecé a ver que el atractivo radica en muchas cosas y era importante verlas más en el ser que en el hacer.

Es importante que el paciente vea en el momento sus cualidades y eso hizo mi terapeuta, descubrí que era valiente por estar en terapia, respetuoso con mis amigas, sensible con ellas, honesto al estar trabajando un tema que me dolía, pro activo, etc… Vimos muchos aspectos y una vez que reforzamos las llamadas “varillas de acero” volteamos a ese aspecto físico por el que empezamos. Concluí que era importante sentirse cómodo con lo que vestía, con mi peinado e invertir en lo que me hacía sentir atractivo físicamente sin dejar de ver lo otro.

A mi vida llegó una mujer con una autoestima tan alta que de un golpe destrozó mi introyecto, por supuesto gracias al trabajo de terapia también. Empezamos a salir, la invité a cenar a la casa, cociné un salmón en especias, pasta y vino. Terminando la cena con pocos nervios y sabiendo que yo le gustaba le dije que quería algo serio con ella y que me gustaba mucho. Eso fue el 11 de febrero de 2012. Ahí nos volvimos novios y ahora estamos felizmente casados.

El introyecto es un tema de vida que estará constantemente autoregulándote. Lo sigo trabajando, sé que soy atractivo en tanto que soy suficiente como persona. Tengo cualidades que a la gente le agrada de mí y he aprendido a invertir en mí, gracias a este concepto decidí comenzar mi ortodoncia.

Gracias por leerme amigos y amigas, la intención es compartir un poco del camino que he recorrido para abrirme y motivar a que si te sientes feo o fea revises tu historia de vida y cheques con quien te estás tratando de comparar. No te faltes al respeto tratando de ser un maniquí. Eres alguien especial y en la medida que aprendas a aceptarte serás más especial.

 

 

APRENDER A PERDER

 


APREHENDER A APRENDER

El viernes pasado llegó a mi correo los resultados del Concurso de Dirección organizado por la OFUNAM. No estaba mi nombre en la lista de finalistas. Fui con mi esposa y le dije que estaba triste, ella me dio un abrazo y me dijo que estaba orgullosa de mí. Ahora te contaré lo que pasó meses antes.

En febrero decidí entrar al concurso. Primero que nada organicé mi currículum, me puse a investigar en internet cuál era la mejor forma de hacerlo, qué poner y que no, información relevante y diseño. Mi esposa me ayudó en el proceso. Después vino la selección de videos, por momentos pensaba que era mejor hacer nuevos pero decidí que los que tenía eran suficientes. Pedí a mi amiguis David Torres que me ayudara a seleccionar, tuve muy buena retroalimentación de su parte. Abordé a 3 directores huéspedes de esta temporada de la OSX que por cierto tuvo muy buenos músicos en el podio y les mostraba mis videos. Uno de los que más tiempo dedicó fue el Mtro Silvayn Gasanson. Estaba muy estresado, el tema de la competencia saca mis peores introyectos. Como mis niveles de ansiedad aumentaron significativamente regresé a terapia, pedí cita con Rafa y empezamos a trabajar.

Para no hacérselas larga la pregunta fue ¿Para qué quieres entrar al concurso? Mi sensación fue de tristeza y mi respuesta fue: para obtener reconocimiento, para demostrar que valgo, que no soy sólo violinista, que puedo… empecé a llorar. Con mucha sensibilidad mi terapeuta empezó a guiarme para que viera los costos de toda una vida tratando de obtener y demostrar. Esa sesión fue de las más fuertes y profundas que he tenido. Terminamos la terapia y estaba muy triste. Decidí parar el proceso de inscripción hasta tener la mente clara. Después de tres terapias más en las que pulimos el introyecto tomé una decisión. “Rafa, he decidido que no necesito en este momento entrar al concurso, me siento más tranquilo de tener lo que tengo y de ser lo que soy, no necesito el evento para saberlo”. Él me contestó que lo importante era ver el proceso, ir al concurso a aprender y que lo que yo decidiera era lo mejor.

Se me quitó un gran peso de encima, se lo comenté a mis amigos quienes apoyaron mucho mi decisión y me dieron apoyo. Es muy difícil para mí no querer brillar cuando tengo unos padres a los que admiro mucho y a cuatro hermanos que son muy buenos en lo que hacen. Confundo el hacer con el amor.

Pasaron los meses y como acostumbro caminé hacia la USBI desde tlaqná con unas amigas, me encontré a un colega que también dirige y me preguntó si entraría al concurso, le conté todo el proceso y que decidí que por ahora no lo necesitaba. Él me dijo, “si yo pudiera lo haría, pero por cuestiones de edad no puedo aplicar, se me hace una buena oportunidad”. Su auténtico deseo por participar me hizo pensar muchas cosas, primera que estaba yo evitando un tema (competir) de una forma abrupta y segunda que podía animarme a participar en el proceso de una forma diferente, después de todo si no necesitaba el concurso, ¿qué más daba si enviaba todo el material que ya tenía preparado? Lo consulté con mi esposa quien me dijo, “mi amor, yo lo apoyo en lo que decida, para mí ya eres un ganador mandes o no mandes, dirijas o no dirijas” Entonces decidí mandar mi audición sintiéndome suficiente.

Concursar y competir para mí ha sido un tema difícil, muy promovido desde casa con mis hermanos y muy alentado por el contexto musical en que me desenvuelvo. Los costos de competir de esa manera han sido altos: depresión, ansiedad, baja autoestima. Quise hacer algo diferente, mandar la audición sin ponerle expectativas pero lo mejor que podía.

Recibir la noticia fue algo triste para mí, después de todo la mandé con la intención de participar. Este proceso de audición ha sido diferente en muchos aspectos, primero no la viví con ansiedad (antes no podía dormir esperando el resultado), segundo puse mi atención en aprender más que en competir (mi amigo Alberto Xolo refirió “es una buena oportunidad para que alguien vea mis videos) y tercero aprender a reconocer. Jorge Vázquez, amigo y director de orquesta Xalapeño fue seleccionado para la final y es el único mexicano que participará. Él está más que calificado y ha ganado concursos en el extranjero además de tener una gran carrera como director de orquesta. En ese sentido vale la pena reconocer su talento y entrega, estoy seguro de que lo hará muy bien. Felicidades!

Gracias amigos por leerme. La intención de ésta como muchas de las publicaciones es abrirme y compartir los procesos que me pasan. Sigo trabajando mis temas de vida, por eso se llaman así. La neurosis es algo que creaste para sobrevivir cuando niño y te acompañará toda tu vida. Aprende a manejarla, entenderla, domarla y para de sufrir.

Con el gusto y una sonrisa en la cara por escribir esto:

Cómo superar la claustrofobia


 DEJARSE GUIAR

El año pasado tuve la oportunidad de entrar a un nuevo parque temático en la Riviera maya que tenía meses de haber sido estrenado. Como fui solo prácticamente fui de los primeros en entrar por lo que no había tanta gente como esperaba. El parque se divide en tres secciones y los anfitriones me invitaron a pasar a la primera sección. La temática del parque era conectar con tus sentidos. Estar en un lugar tan grande en solitario y no saber de qué se trataba aumentó mi ansiedad.

La primera actividad se trataba de pasar una cueva en completa oscuridad para ir tocando las texturas y percibir con todos los sentidos a excepción de la vista. El lugar, preparado para recibir ríos de gente (había 3 caminos) estaba vacío y yo era el primer visitante en pasar. Me recibió una señorita quien amablemente me explicó de lo que se trataba. De inmediato vi los letreros que decían “Absténgase de pasar su sufre ansiedad, taquicardia o tiene agorafobia” “Si le ponen nervioso los trayectos largos sin ver favor de no entrar”. De tan sólo ver los letreros me asusté, la verdad no tenía nada que demostrar a nadie y con miedo me aventé a pasar. La chica que estaba allí me dijo que no me preocupara que duraba como 20 minutos el recorrido y que había cámaras vigilando, cualquier cosa yo sólo tenía que levantar las manos y de inmediato alguien iría por mí. Entré, pasé los primeros dos metros y cuando estuve en completa oscuridad me dio miedo continuar, regresé hasta ver la luz del sol y con pena fui a donde la señorita “Me dio mucho miedo y mejor me regresé”. La señorita con mucha calma y amabilidad me dijo “Se metió al trayecto más largo, intente por el de la derecha, es más corto. Lo intenté por segunda vez y pasó lo mismo, me dio miedo. Inmediatamente empezó mi crítico guía a hablar en la oscuridad “Se supone que eres terapeuta, no deberías tener miedo de esto, entonces que les enseñas a tus pacientes en terapia”. Con todo y esas voces regresé al principio. Esta vez la chica me vio con más ternura como quien ve a un niño asustado. Con calma me trataba de animar que no se sentía nada y yo estaba con mi diálogo interno a todo lo que daba. Pensé que no estaba en un parque para sufrir y entonces decidí regresar al principio del parque para pasar a la segunda sección. La chica al ver que me iba tomó su walkie tokie y dijo “amigo, tenemos un 17 (con risas) aquí en primera sección me apoyas porfa?” “Le he llamado a alguien de apoyo para que pase con usted, él ya se sabe el camino y usted sólo tiene que seguirlo, de esa manera no se perderá la oportunidad de la experiencia”. Me puse contento y en mi curiosidad le pregunté que era un “17”, me dijo que es la clave para “hombre”.

El chico llegó y me llevó por el camino más largo y sólo lo tuve que tomar de hombros para pasar el túnel. Me sentí automáticamente más seguro de que alguien me acompañara e inmediato lo empecé a ver con la labor del terapeuta. Ir a terapia es poner tu confianza en una persona que camino en el que estás atorado o te da miedo entrar ¿El chico era mejor persona o más sano que yo?, no, sólo conocía el camino porque era de los que llevaba trabajando allí desde que se inauguró el parque.

Durante el trayecto me dejé llevar lo que significa confianza y sobre todo nula necesidad de demostrar que yo podía solo. ¿A quién le tenía que demostrar? A nadie, con suerte a mi crítico guía que se calló al ver que pude pasar en compañía del guía. Al final del túnel todavía faltaba media hora de recorrido en túneles, cenotes y espectaculares vistas de la Riviera Maya.

Mi trabajo como terapeuta de músicos es, básicamente lo mismo, he pasado por frustraciones, recitales que he considerado un desastre, me han puesto calificaciones que no creo justas, he perdido concursos, audiciones, he criticado sin cesar a colegas, en ocasiones quise dejar la música porque no le encontraba sentido. Llegué a la depresión y al psiquiatra. Sé en dónde está el/la paciente y hasta donde lo/la quiero llevar, aun así sigo estudiando el camino en mi propia terapia y supervisión.

Hay un dibujo que no lo he vuelto a encontrar en internet sobre la labor del terapeuta que describe a un náufrago recién llegado a una isla explicándole cómo se siente al náufrago que lleva un poco de tiempo más allí. Juntos saldremos, te acompaño, no soy mejor ni peor que tú, soy persona.

 

jueves, 9 de abril de 2020

EL COMPAÑERO DE ATRIL

El trabajo de músico de #orquesta es especial. Estás siendo y haciendo parte de un grupo de personas que complementan sus energías al servicio de la #música. El director, instrumentos de aliento madera, metal, arpa, piano, percusiones tienen un atril para cada quien. En la #cuerda convencionalmente leemos 2 por atril ya que las secciones de violines primeros, segundos, violas, cellos y bajos regularmente tenemos que tocar las mismas notas.
¿Te imaginas compartir tu #escritorio con una persona? Más o menos así es tener un

sábado, 4 de abril de 2020

ANÁLISIS PSICOLÓGICO DEL PARTIDO MÉXICO VS ALEMANIA 2018


Honestamente nunca pensé que el partido del día de hoy lo ganara México, tenía cierta esperanza de un empate o una diferencia de solo un gol. He aquí un resumen de cosas que me di cuenta en todo el proceso del partido.
ANTES: Nunca había visto tantos memes pre partido, sobre todo haciendo referencia de la supremacía alemana. Hasta

LA PAREJA COMO SANACIÓN


Venimos al mundo sin creencias. Nos adopta una familia y una cultura. De ahí empezamos a introyectar cosas del entorno que tienen mucho peso para nosotros. El nombre que nos ponen es el primer introyecto, si le buscas es una proyección de algo que quieren o no quieren que seas. El segundo introyecto es cómo

UN DÍA FELIZ MIÉRCOLES 13 DE JUNIO 2018


Despierto, dormí poco más de 8 horas. Lo primero que veo es a una mujer bellísima a mi lado, ni una gota me maquillaje 100% simpatía. Sigue durmiendo. Empiezo a escribir. En la mañana tengo las ideas frescas. Siento en lo que estoy posado. Tengo la fortuna de descansar en un colchón, de tener cuatro paredes y un techo que me protege de la lluvia matutina.

EL PIANISTA EMPRENDEDOR


El plan de estudios de la Facultad de Música de la UV indica que hay que llevar dos años de piano complementario. En 2001 me tocó buscar maestro y mi amiga me recomendó con quien estudiaba maestro Gustavo Flores. Él me trató como si fuera alumno de piano normal y gracias a eso pude tener un nivel suficiente de piano como para tocar en misas, fiestas e improvisar cosas que necesitaba. Uno de sus alumnos más avanzados era Mario Pech con quien hice una bonita amistad.
Dos años después Mario me invitó a oír algunas de sus composiciones en el piano y me gustaron mucho, luego me dijo que estaba pensando estrenar un disco con canciones suyas en su ciudad de origen, Chetumal. Armó un grupo de dos guitarras, piano, trompeta, violín y él cantaba. Ensayábamos en su casa y todos estábamos muy contentos. Las obras de Mario tienen algo muy especial, combinan sufrimiento, nostalgia, alegría y otras muchas emociones que son palpables con escucharlas una vez.
Preparamos el viaje, fuimos hasta el puerto de Veracruz pues no había corridas de autobús desde Xalapa, Mario y Enrique (nuestro querido Che) prepararon tortas para nuestro viaje de aproximadamente 18 horas hasta Chetumal. Mario había previsto que viajaríamos en un autobús nuevo pero nuestra sorpresa fue que llegó un Mercedes Benz del año 1990 que venía desde Bronsville Texas, eso quiere decir que ya llevaba dos días viajando.
El viaje fue divertido, yo tenía 17 años y era la primera vez que salía en un verano solo. Recuerdo que no parábamos de reír. En Villahermosa el camión paró por 2 horas para limpiarlo y nosotros nos quedamos enfrente de donde se estacionan los camiones. En eso vimos que un conductor se parecía mucho a Claudio Arrau y comenzamos a reir. El conductor se bajó y en vez de confrontarnos a todos me confrontó sólo a mí porque era el más chaparrito del grupo. Mis compañeros me defendieron y fue una anécdota muy chistosa. En ese tiempo tenía yo el clásico peinado de Benito Juárez por lo que me pusieron el “Bene” (por el Benemérito de las Américas).
Llegamos a hospedarnos a la casa del escritor en la laguna de bacalar. ¡Es un lugar paradisíaco! Estaba impresionado de ver una laguna de siete colores con agua dulce. Las lagunas parecían piscinas gigantes pues yo me metía y por bastantes metros todavía podía estar parado. Dimos un concierto en la casa de cultura de Chetumal y luego nos fuimos a conocer la zona libre de Belice, estaba impresionado de lo barato que costaban las cosas y compré lo que pude. Todos los días regresábamos a dormir a Bacalar, los amigos se quedaban en la sala común hasta la noche, yo prefería dormir temprano y despertar en la laguna.
Esa fue la primera vez que salía solo con un grupo de amigos. Lo disfruté mucho y tiempo después le pedí a Mario que me pasara la grabación que se hizo del concierto. Actualmente y Anita no me dejará mentir ese álbum es el único que tengo en mi computadora y que escucho con frecuencia. De verdad la música de Mario me gusta mucho.
El año pasado recibimos una invitación para tocar en Cancún por lo que le dije a Mario que estaríamos por allá y que viéramos la posibilidad de bajar a Chetumal. Mario movió todos sus contactos para hacerlo posible, con el tiempo lo de Cancún se pospuso y quedó sólo Chetumal por lo que con la ayuda de Karla Kaltzonzin quien desde hace tiempo colabora con la ORFIX como gestora pudimos conseguir tocar en el fuerte de Bacalar. Gracias a los fuertes contactos de Mario la gira se extendió hasta la ciudad de Belice lo que significa la primera incursión internacional del grupo.
La ORFIX viajará al Caribe este verano y tendremos el privilegio de estrenar una obertura y una fantasía para piano y orquesta de Mario Pech. Llevaremos un programa mexicano que incluye a Revueltas, Juventino Rosas, Márquez y Moncayo. Vamos representando el alto nivel musical de Xalapa, Veracruz y México.
El proceso de la orquesta también ha sido algo valioso, hemos tenido un año de mucha actividad para recaudar fondos para costear nuestro viaje. He aprendido mucho y sobre todo a valorar que estar en frente de un grupo de músicos de tan buena calidad exige mucha preparación pero sobre todo mucha sensibilidad humana.
La gira ya es todo un éxito y la primera de muchas del nuevo proyecto ORFIX que cada vez se expande. Me impresiona cómo todos colaboran, algunos sacan copias, otros ven lo de mercadotecnia, otros del reglamento, algunos colaboran formando a la orquesta de fuerzas básicas, otros me hacen comentarios sobre cómo mejorar, muchos me dan su visión de fuera y todo eso hace que la ORFIX sea un grupo sólido y motivador.
20 años se dice fácil y con amigos se dice más fácil. Gracias a todos los que hacen posible esta gira. Gracias Mario, tu constancia y dedicación hacen posible que el estado de Quintana Roo reciba cuatro conciertos de la Orquesta Filarmónica de Xalapa. Lo más importante como siempre es la amistad. La música es el medio, no el fin.