La culpa por no
ser lo que te propusiste cuando empezaste en la música normalmente busca
castigo (te propusiste toca/cantar de tal manera y tu mente justiciera cree que
debes pagar por tu “error”) Si no liberas la culpa, te la hará notar a través
de enfermedades que serán un auténtico autocastigo: depresión, pánico escénico,
ansiedad y finalmente abandonar la música
La
autoexigencia en la actividad musical es una emoción autodestructiva que
conlleva culpa. El nivel de ésta comienza con las críticas en el hogar de la
infancia que se convierten en creencias negativas, se refuerzan en las primeras
clases de instrumento, en la relación tóxica con los colegas y en la
competencia malentendida. Con el paso del tiempo el mismo músico es quien las
sigue reproduciendo tales críticas pero hacia sí mismo/a
Costos de la
exigencia a nivel cognitivo: confusión mental, autocríticas, expectativa de
fracaso, arritmias, presión, represión, exageración perceptiva de las fallas,
fallas de concentración, temor al fracaso, al rechazo y al ridículo (Servín,
2013)
#COSTOS DE SER UN MÚSICO EXIGENTE
-A nivel cognitivo: #confusión mental, autocríticas, expectativa
de #fracaso, arritmias, presión, represión,
exageración perceptiva de las fallas, fallas de concentración, #temor al fracaso, al rechazo y al ridículo
-A nivel fisiológico: autodestrucción, alteración del #ritmo cardíaco, #sudoración, malestar estomacal, #dolor de cabeza, sensación de "trac" o cierre en
la garganta, náuseas, #inquietud generalizada y alteración del
ritmo respiratorio
Creencias
básicas del músico autoexigente: "debes de ser buen músico",
"deberías de ser como tu ídolo musical", “debes tocar tan bien como
ese compañero/a que te comparas” "tienes que brillar y triunfar",
"soy inútil” "no puedo", "no valgo", "no
merezco"
¿Conoces
algunas otras?

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