Rubí era lo suficientemente cercana a mi como para que me duela, como para que pase horas pensando en dónde estará y para cuestionarme mis más profundas creencias sobre lo que pasa después de la muerte. No tengo una relación cercana con la muerte, cuando murió mi abuela (la única que conocí en vida) estaba más triste por ver a mi papá que por el mismo hecho. No tenía una relación cercana con ella a pesar de que seguro que me quería. Han muerto muchos familiares, tíos, tías, primas, primos. Sin embargo con pocos de ellos tenía una relación estrecha.
